Si las mesas son de baja categoría bajarán las fluctuaciones. Por un lado, porque las veces que tenga las de ganar serán mayoría. Por el Otro, porque uno de los defectos principales de estas mesas es la pasividad.
Si las fluctuaciones son una constante, entonces será necesario un bolsillo que resista. A la profundidad de este bolsillo, o mejor dicho, al caudal mínimo e imprescindible que debe disponer en su cuenta un jugador para que nunca llegue a cero, lo llamaremos “requerimientos”.
Requerimientos
Mesas de efectivo. La clave para conocer cuál es la suma requerida pasa por la profundidad del stack con la que acostumbran sentarse de entrada. Lo usual es que oscile entre 50 y 100 múltiplos del ciego grande, pero ustedes dirán. Deben darse la oportunidad de recurrir a su bolsillo por lo menos 20 veces en busca de la misma suma para contar con la seguridad casi completa de que si se pierde, no es por los efectos de una racha negativa prolongada. Prescindimos del “casi”, si en la caja se cuenta con 40 unidades del stack escogido. Por ejemplo, si la mesa en la que juegan es de $0,5-$1 y apelan a los usuales $50 (múltiplo de 50 ciegos), tendrán que tener en su caja un saldo no inferior a $1.000. Lo que quiere decir que si se pierde esa cifra no es por mala suerte, sino por mal juego. Claro que para que esto suceda no podrán sentarse a jugar en una mesa con todo lo que hay en la caja: deberán fraccionario.



