Se entenderá mejor el porqué de esta disquisición, asimilando al jugador de póker con una profesión. Desde esta figura, lo que en realidad representan las fichas son las herramientas de trabajo del jugador. Un mecánico compra un juego de llaves con su dinero, un jugador de póker fichas.
A un mecánico nunca se le ocurriría plantearse establecer diferencias entre el dinero que cobra por su trabajo y las herramientas que utiliza para lograrlo: un billete no tiene nada que ver con una llave. En cambio, las diferencias que se establecen entre herramientas de trabajo y cuenta corriente son sutiles en el caso del jugador de póker. Como las fichas y el dinero son muy parecidos, en su aspecto y en la posibilidad real de transformar rápidamente unas en otro, es más fácil confundirse.
La hormiga y la cigarra
Todo el asunto del manejo de la cuenta apunta en una dirección: no quedarse sin fondos para poder seguir jugando.
Este concepto tiene dos lecturas. En un primer plano, el de no vaciar la caja o dejarla-exangüe cuando se va ganando. Cuando se retira dinero de la cuenta, siempre debe tenerse presente el hecho de retirar los excedentes de lo que se consideraba mínimamente imprescindible para el nivel de gastos en que se está jugando. ¿Vendería un mecánico sus juegos de llaves para gastos corrientes? Tampoco procede del mismo modo un jugador vaciando su capital de trabajo. En este caso, lo que hay en la caja.
En un segundo plano, conocer cuál es la cantidad de reservas necesarias para soportar tas temporadas de sequía. La suma que soporte todos los embates y que impida que en ningún momento las cuentas lleguen a cero. Este monto va a depender de dos parámetros: la tasa horaria y el nivel de fluctuaciones.
Tasa horaria
Es la expectativa de ganancia por hora de tiempo jugado. La expectativa va a ser positiva si es un ganador y negativa, si es un perdedor.
Empecemos por los perdedores. Ninguna técnica de administración de fondos va a prevenir que se vayan licuando progresivamente en manos de un perdedor. La única forma de solucionarlo es que deje el juego o dé vuelta la ecuación.



