Las cosas, sin embargo, no son así de simples. Aunque su nivel de juego no se moviera un ápice y tampoco el de los jugadores a los que enfrenta, al cabo de un mes el nivel de fluctuaciones hará que el número sea otro. Al póker no se gana ni se pierde siempre. Se ganan algunos pases y se pierden otros, a veces alternadamente y otras series se presentan como rachas. Al resultado de esas rachas en nuestra billetera, o sea, a las series más o menos prolongadas en el tiempo, a favor o en contra, las denominaremos «fluctuaciones». Mientras más largas sean las rachas, más profundas las fluctuaciones Las fluctuaciones son, entonces, los altibajos a los que se ve sometida la cuenta de un jugador y dependen, fundamentalmente, de tres factores:
1. Tipo de juego.
2. Estilo y categoría del jugador.
3. Estilo y categoría de los que enfrenta



