El error de la vanidad
En las jugadas de póker, el verdadero jugador ya conoce de antemano cuáles son las reglas. Pero no solo hace caso a las reglas de juego, sino también a reglas de comportamiento que se deben respetar durante una partida. Se debe tener sumo cuidado de no ser quien poker gratis ocupe el lugar del indeseado, de aquél bravucón que termina molestando a toda la mesa.
Generalmente antes de iniciar una partida, el buen jugador de póker estará concentrado y se demostrará reservado para poder llevar a cabo una gloriosa partida. Pero cuando comienzan a repartirse las primeras cartas ya puede detectarse quién será el más el jactancioso de la mesa. El póker no puede ser disfrutado por estas personas.
Constantemente se los puede ver ofuscados, tanto por las buenas y malas jugadas, propias o ajenas. Pero que transmita mala energía durante el partido no es lo peor. También son quienes distraen asiduamente puesto que creen ser los maestros del juego, y no pueden escuela de poker pasar una jugada sin antes dejar sus enseñanzas, enseñanzas que por supuesto nadie solicita y mucho menos necesita.
Seguramente que dentro de sus comentarios repetidos se escuchan los que los destacan como excelente jugador de póker. Se halaga a sí mismo, de seguro en la mesa no estarán de acuerdo. Pero no solo eso, el póker debe jugarse tal como el lo sugiere y como el experimentado jugador hace caso omiso a sus malos concejos, es que se empecina en repetir lo mal jugadores que son todos, excepto él.
Por eso, siempre deben cuidarse los modales. A nadie le gusta ser el despreciado de la mesa en el póker y a nadie le interesa soportar las vanidades de un mal jugador, que antes de eso es mala persona.



