Para obtenerla, se necesitan dos datos: cuánto ganó y el tiempo transcurrido. Luego, se reduce a la unidad horaria. Por ejemplo, si comenzó con $100 y transcurridos tres meses sus fondos en la cuenta subieron a $460; habrá ganado $360. Como su rutina de juego eran dos horas diarias, al cabo del período habrá suma do 180 horas.
180 horas— —$360
1 hora— —$2
La tasa horaria para este jugador es de $2.
Con este número en la mano, tiene a su disposición saber cuánto va a ganar de aquí a fin de mes. Sólo es cuestión de multiplicar 2 por el número de horas que está dispuesto a dedicarle a jueguito. Conecten esta noción con la que venía del capítulo de teoría: la de no estar particularmente ansioso por ganar el pase que se está jugando.
¿Por qué, si se sabe que ganar o perder es una cuestión de tiempo? Exactamente de $2 la hora.



